Propuesta de investigación
Mejora en el rendimiento académico mediante el uso de las
APPS
Silvio Javier Rosales Cajigas
Código: 150001_442
Fundamentos y generalidades de investigación
Tutor: Yamileth García
Universidad abierta y a distancia
Escuela
de ciencias básicas, tecnología e ingeniería
Programa Ingeniería industrial
Pereira, noviembre 15 del 2016
Tabla de contenido
Descripción del
problema
3
Pregunta de investigación
4
Objetivos
5
Justificación
6
Marco teórico
7
Bibliografía
8
Descripción
del problema
Manzano (2007) sostiene que en Estados
Unidos existe un 17% de estudiantes en fracaso escolar, para Ardevol (2010) en
España el 32% en edad de 20-24 años, no logra graduarse, y Erazo (2013)
concluye que el fracaso es síntoma de jóvenes con problemas de tipo psicológico
social, en fin muchos concluyen que hay un problema de bajo rendimiento académico
por diferentes fenómenos y causas que además de ser atacadas desde su raíz, el
entorno académico también requiere nuevas metodologías de aprendizaje, para que
los estudiantes tomen el interés adecuado en aprender especialmente las
materias que tiene que ver con números como algebra, trigonométrica, calculo, donde
se nota el mayor desinterés, estas son materias fundamentales para las carreras
de ingeniería, traduciendo el bajo rendimiento en pocos profesionales y estancamiento
del desarrollo de comunidades hasta llegar a todo un país.
Pregunta
de investigación
¿Las APPS son una buena estrategia y metodología
preventiva para mejorar el rendimiento académico?
¿Hasta qué punto es bueno y efectivo
manejar las APPS en el ámbito académico?
¿Qué tan efectiva es la mejora del
rendimiento académico en los estudiantes que usan estas aplicaciones?
Objetivos
Objetivo
general
Establecer un criterio de confianza para
implementar el uso de las APSS en el ámbito escolar colombiano con el fin de
mejorar el rendimiento académico de los estudiantes de bachillerato y
universidades, compitiendo con lo más altos estándares de la educación a nivel
mundial.
Objetivos
específicos
Evidenciar las fortalezas del uso de las
APPS en la educación, el desarrollo de ejercicios algebraicos y ecuaciones.
Justificación
Es una prioridad dar alternativas de solución
para que los estudiantes incrementes su rendimiento académico, una de las
opciones según se demuestra Vergel, O., Mawency, Martínez, L., José y Zafra,
T., Sandra. En su artículo Apps en el rendimiento académico y auto concepto de
estudiantes de ingeniería. (2015). Revista Logos Ciencia & Tecnología, es
el uso de las nuevas tecnologías como lo son las APPS para el desarrollo de problemas algebraicos, ecuaciones y demás, según
este estudio, el uso de las herramientas en este caso las APPS ya sea en un
computador, celular, Tablet, genera interés académico y sube sustancialmente el
rendimiento de los estudiantes, no obstante existen obstáculos para la implementación
de estas nuevas estrategias como lo son los anticuados pensamientos del conocimiento egoísta, el desconocimiento
de los docentes sobre estas tecnologías lo que genera una apatía para su implementación
y uso, sin embargo es necesario demostrar cuan efectiva puede llegar a ser esta
estrategia para los estudiantes traduciéndolos a profesionales con visión y
competencias modernas que permitan un desarrollo sostenible y de mejora cada día
en el mundo.
Marco
teórico
El R.A.1 es el sistema que mide la
construcción de conocimientos y competencias académicas creadas por la
intervención de estrategias y didácticas educativas que son evaluadas a través
de métodos cualitativos y cuantitativos en una materia (Jiménez; 2000, en
Navarro E.R.; 2003; Paba, 2008, en Zapata R, De Los Reyes, Lewis y Barceló,
2009; pp. 68). Su objetividad está en el hecho de evaluar el conocimiento
expresado en notas, pero en la realidad es un fenómeno complejo, resultado de características
subjetivas que es preciso comprender y vincular con la acción educativa
(Lambating y Allen, 2002; en Caso N.J. y Hernández G.L., 2007; Casanova, De la
Torre y De la villa, 2005, en Zapata, De Los Reyes, et al; 2009). Actualmente,
el Ministerio de Educación Nacional colombiano (MEN), define cinco niveles de
clasificación: deficiente, insuficiente, aceptable, sobresaliente y excelente,
(MEN, 2002; Martínez, Lewis y Moreno, 2006; Caso & Hernández, 2007) y en
algunas instituciones se complementan con valoraciones numéricas y
cualitativas, pero la literatura generaliza la clasificación en cuatro niveles:
alto, bueno, bajo rendimiento y fracaso escolar. El alto rendimiento, también
nombrado como excelente o valorado entre 4 a 5, según el sistema institucional
(Zapata, De Los Reyes, et al, 2009), describe la condición del estudiante como poseedor
de aprendizajes con suficiencia y promoción al próximo grado. (Martínez, Lewis
y Moreno, 2006; Peralta, 2009). El bueno o aceptable se referencia con notas de
3 a 3.9, que indica la tenencia de conocimientos de forma irregular o en
desequilibrio. El estudiante logra la promoción pero con seguimiento
pedagógico. El bajo o deficiente está entre 2 a 2.9, que describe el no logro
de creación de conocimientos y el estudiante debe recuperar, a través de
refuerzo y revaluación, para obtener la promoción (Martínez, Lewis y Moreno,
2006; Carranza, González, et al, 2004). Y el inferior o fracaso escolar se
ubica entre 1 a 1.9, que expresa la ausencia y el vacío de conocimientos y el
fracaso de la acción pedagógica en la construcción de aprendizajes (Gonzáles,
2000; Beltrán & Bueno, 1998), se otorga al estudiante que, en bajo
rendimiento, hace recuperación y revaluación y reincide en la pérdida, es
decir, no obtiene la promoción de la materia ni del grado escolar. La revisión
sobre el tema muestra al R.A. con características objetivas que se presentan en
la nota y sistemas de evaluación que la justifican como elemento educativo en
casi todos los países del mundo. Sin embargo, también describe un fenómeno en
condición subjetiva y compleja (Peralta, 2009; Nieto, 2008; Rodríguez Espinar,
1982; González & Rodríguez, 2008; Edel, 2003), con integración de factores
personales de tipo orgánico, cognitivo, estrategias y hábitos de estudio,
motivación, auto concepto, emoción y conducta.
En el factor orgánico y físico se
describen las relaciones entre el fenómeno y las condiciones del desarrollo,
nutrición, proceso sensoperceptual, neurodesarrollo, (Bravo, 1994; Romero &
Lavigne, 2005) y con mayor frecuencia de enfermedades como gripas, problemas
estomacales, visuales y auditivos (Portellanos, 1989, citado en Moreno, Escobar
A., Vera, et al, 2009) y con relación entre la madurez neurocognitiva y
psicológica en coordinación con el grado académico. En el factor cognitivo está
la relación con el procesamiento de la información, los procesos sensoperceptuales,
atención, (atención dividida y sostenida), memoria (de trabajo, evocación), pensamiento
e inteligencia (Ramírez & Rojas, 2007; Benítez, Giménez y Osicka, 2000; en
Cataluppi, 2004). En el factor de estrategias y hábitos de estudio, existe la
relación con los estilos de aprendizaje, participación en clase, toma de
apuntes, técnicas metacognitivas, estrategias de repaso y evocación, dedicación
al estudio y disciplina escolar (Ramírez & Rojas, 2007; Benítez, Giménez y Osicka,
2000, citados en Cantaluppi, 2004; Cantaluppi, 2004). Con la motivación se
nombran las características de motivación y desmotivación escolar, motivación
de logro, metas y actitudes significativas a los procesos escolares (Cascón,
2000, citado en Cantaluppi, 2004; Romero & Lavigne, 2005; Weiner, 1986). Con
el auto concepto, (Castejón & Vera, 1996, citados en Gonzales, Castro y Gonzales,
2008), se referencian el auto concepto general, auto estima y auto concepto
académico. (Caso & Hernández, 2007). Con las emociones, se describen los
problemas de los estudiantes con la depresión, ira, ansiedad y alegría, como
factores que intervienen en la capacidad para el aprendizaje (Romero &
Lavigne, 2005, Luque & Rodríguez, citados en Navarro, Marreo, et al, 2006;
Zapata, De los Reyes, et al, 2009; González, 2003). En el conductual se
establecen relaciones con características como la indisciplina, hablar en
clase, levantarse del puesto, frecuencia de sanciones, conductas hostiles y agresivas,
desadaptación de aula, consumo de alcohol, sustancias psicoactivas,
participación en pandillas y conductas vandálicas (Peralta, 2009; Cascon &
Hernández, 2007; Vélez & Roa, 2005). Según los estudios longitudinales, los
estudiantes de bajo rendimiento y fracaso escolar tienen mayor frecuencia de
dificultades en la adultez como poca motivación, no estructuración de proyectos
de vida, menos posibilidad de movilidad social, actividades delincuenciales e
inicio temprano de consumo de alcohol y drogas (OECD, 2000, citado en González,
2003; Caso & Hernández, 2007) y estudios de condición ocupacional concluyen
que individuos con nivel básico de educación tienen condiciones laborales
desfavorables, diferente de las personas con nivel de secundaria (Calero, 2006,
citado en Fernández & Rodríguez, 2008). Si se proyecta el fenómeno de tipo
personal hacia instancias sociales y políticas, como lo explicara Beguet,
Cortada de Kohan, Castro S. y Renault G. (2001) cuando describen que la
educación de los años 80 en Estados Unidos fue un fracaso por tener al 60% de
los estudiantes con bajo rendimiento, se redujo la capacidad de desarrollo
científico y tecnológico, necesario para la movilización del país. Tedesco
llega a una conclusión (1981, citado en Tanaro I., 2004) pero en América
Latina, además de que el rendimiento académico se ha convertido en un problema
social, se produce atraso en el desarrollo científico de todo el continente. El
costo económico es insostenible por tener estudiantes con bajo rendimiento y
fracaso escolar (MEN, 2003; Carranza, González y Vivas, 2003). En cifras de 431
mil repitentes, con un costo de 326 mil millones de pesos anuales y
representados en el 5.8% del gasto total en educación. Recursos que, según el
MEN, podrían emplearse en aumentar más de tres puntos porcentuales la cobertura
neta de la educación (MEN, 2003; Carranza, González, et al., 2003). Esto ha
llevado a crear políticas que incentiven a las instituciones a reducir el
fracaso escolar como la que reglamentó que sólo se permite un 5% de estudiantes
en condición de repitencia (MEN, 2003). La situación preocupa en tanto las
cifras internacionales y nacionales no son alentadoras. Por ejemplo, López y
Schnitter (2010) y Manzano (2007) sostienen que en Estados Unidos existe un 17%
de estudiantes en fracaso escolar. Fernández y Rodríguez (2008) describen que
en España el 26% de estudiantes de 15 años ha repetido un curso y Ardevol
(2010) explica que en el mismo país el 32% de los estudiantes en edades de 20 a
24 años, no logra una titulación, lo que amplía la barrera de los problemas
laborales y sociales. Posso (2008) informa que en Guatemala el bajo rendimiento
tiene mayor frecuencia que otros niveles y Talero, Espinosa y Vélez (2005)
describen que en Bogotá (Colombia), se manejan cifras similares a las de
Estados Unidos. Porta & Laguna (2007), dicen que, según la evaluación
realizada en 2008, con aplicación de prueba Timss, a 425 mil estudiantes de
grado cuarto de 37 países y de grado octavo de 50 países, se identificó que en
matemáticas de octavo ningún estudiante se ubicó en el nivel superior y sólo el
2% de los estudiantes se clasificó en alto y un 11% en intermedio, frente a un
46% que es el promedio internacional. Además, el 39% de los alumnos colombianos
se clasificó en un nivel bajo. Fernández & Rodríguez (2008), quienes
también analizan los resultados de las mismas pruebas, Concluyeron que los
resultados en matemáticas y ciencias están por debajo del promedio
internacional y que el 50% de los alumnos no demuestra los conocimientos
básicos de las ciencias naturales. Treviño, Valdés, et al., (2010), han
realizado estudios comparativos entre 1995 y 1998 y encontraron que el
estudiante colombiano está, en su gran mayoría, en niveles de rendimiento medio
por debajo de países como Cuba, Argentina y Brasil (Ortiz & Zabala, 2001).
Enríquez (2008) explica que en Medellín, y según la Encuesta Nacional de
Demografía y Salud (ENDS, 2000), las cifras de repitencia de los estudiantes
son más altas en el primer grado de primaria, que llegan a un 21% y en grado
sexto al 8%. Repiten más los niños que las niñas y, en municipios como Bolívar,
Sucre, Córdoba y el Litoral Pacífico, las cifras son superiores al 40%,
situación que contrasta con las de Bogotá que, en promedio, son del 7%, Cali el
13% y Medellín, el 16%. También describe que en los colegios oficiales de
Bogotá existe un 25.6%, de niños clasificados en bajo rendimiento y en la Costa
Caribe es del 85% (Ortiz & Zabala, 2010). La necesidad de tener estudiantes
mejor preparados y de alta calidad es una prioridad para el desarrollo personal
y social de nuestro país, de ahí que sea una necesidad su estudio y
descripción, hecho que ha llevado al cuestionamiento sobre el fenómeno y sus
características, así: ¿cuáles son las características psicológicas que tienen
los estudiantes, según su rendimiento académico de cinco instituciones
educativas del municipio de Popayán-Cauca? Quizás, su respuesta permita la
diferenciación e identificación de recursos y deficiencias que muestren un
mejor panorama de análisis e intervención sobre la problemática.
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compañeros saludos esto es un ensayo de prueba mi primera vez
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